El agua

IMG_7659Quintana Roo se caracteriza por tener una roca madre de origen calcareo, suelos poco profundos a los cuales los agricultores originarios de esta región se adaptaron aplicando el sistema “roza, tumba y quema” que desde la época prehispánica ha sido utilizado y reconocido como un sistema agrícola que ha contribuido a la conservación de la selva, ya que permite la regeneración constante de la misma a través del proceso que en ecología se reconoce como sucesión vegetativa, la cual favorece en diferentes momentos en los que se da dicha sucesión, también sea habitada por fauna diversa que se alimenta de frutos y semillas que dispersan para acelerar dicha sucesión.

Otra característica relacionada con el origen calcareo de la roca madre de Quintana Roo y la Península de Yucatán, es que la región es increíblemente rica en recursos hídricos, los cuales tras las lluvias son rápidamente filtrados hacia el subsuelo gracias a la porosidad de la roca caliza, formando corrientes subterráneas que se dispersan por oquedades que la misma presión del agua va formando y que es arrastrada hacia las zonas más bajas de la Península de Yucatán para alimentar las lagunas de agua dulce cercanas al litoral de la región, o para mezclarse con el agua salada que entra del mar y formar las aguas salobres propias de los sistemas lagunares costeros.

La situación geográfica, así como sus características físicas, permiten pues la abundancia de agua en estas tierras. Sin embargo, durante los últimos meses de la temporada de lluvias de 2013, se dieron de manera excepcional dos rachas de lluvia continua las cuales tuvieron al menos una duración de quince días cada una y sucedieron en los meses de septiembre y octubre. En cada una de estas dos rachas, no hubo un solo día que no cayeran aguaceros de manera continua, provocando pérdidas totales en los casos de producción de maíz y otros cultivos de temporal.

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Al verse los mantos acuíferos saturados, el agua debió buscar su cauce a nivel del suelo inundando parajes, modificando el paisaje, así como la dinámica ecológica de la región, además de deslavar caminos y brechas por las que transitan a diario productores, campesinos, comerciantes, estudiantes, todos, habitantes de comunidades rurales del sur de Quintana Roo.

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Así como causó estragos, la abundante lluvia permitió que se formaran nuevos paisajes en el trópico Quintanarroense, donde ahora existen lagunas de ensueño donde emergen árboles de gruesos troncos y el ganado aprovecha para beber. Donde el ave Martín Pescador aprovecha para alimentarse de los pequeños peces que fueron expulsados de sus lagunas originales por el desbordamiento de las mismas, para dispersarse y conocer nuevas aguas.

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El agua, componente vital de los ecosistemas de Quintana Roo que es el protagonista de cambios sustanciales, efímeros o permanentes, que en unos meses, cuando la sequía esté de regreso, será solo un recuerdo que estará literalmente flotando sobre nosotros, esperando volver para reverdecer nuevamente la húmeda selva del sur de Quintana Roo.

Nos seguimos leyendo en una próxima entrega, en la que volvamos a conocer más de esos detalles que suelen pasar de largo cuando la vida se vuelve ocupada e inconsciente.

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Nota: Todas las imágenes fueron tomadas en un recorrido por los alrededores de las comunidades de Maya Balam, Blanca Flor, Caobas, Nicolás Bravo, entre otras representativas del sur del estado de Quintana Roo en los municipios de Bacalar y Othón P. Blanco.

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