FOR THE CRAZY ONES

Va este escrito para los locos y para los inadaptados, para aquellos que quieren dejar huella, para los que creen que pueden cambiar el mundo y por esa simple creencia, lo cambian. Palabras más, palabras menos. De esto hacía mención Steve Jobs en un promocional que hizo a inicios de la década de los noventas a propósito de la innovación que representaban para aquel entonces las computadoras personales McIntosh.

Jobs se autodenominó un inadaptado (misfit), uno de los que no encajan, un apasionado que no permitió despersonalizarse por algún dogma o adoctrinamiento. Un tipo con la arrogancia suficiente como para, en los últimos años de su vida, llamar a Walter Isaacson (el mismo que hizo biografías de otros genios como Albert Einstein y Benjamin Franklin), y decirle que se encargue de su trabajo biográfico. En fin, un tipo con la seguridad, carisma y persistencia suficientes para cambiar el mundo de la tecnología, el mercado de la música y colocar los cimientos para una educación futurista basada en el uso de los gadgets que desarrolla su compañía.

¿A cuántos inadaptados conocemos hoy día que tengan la intención firme de cambiar el mundo? ¿Cuantos locos andan sueltos persiguiendo sus sueños? Muchos seguramente, muchos que andan queriendo dejar huella, que están dejando huella. Abrazando a la vida, no solo viviéndola.

Hoy, a unos días de regresar de un viaje generoso, me siento a escribir estas líneas buscando -inspirado por uno de los tantos locos que han andado por este mundo- inspirar a aquellos que de repente, así como escribo, me leen. Me convenzo de llegar a mi post número veintiuno después de que desde abril no comparto una sola línea, y para lograr eso me vuelco hacia la escritura aprovechando esos instantes posteriores a una dosis de inspiración que deja como efecto el haber visto la película que lleva como nombre “Jobs” y en la que sale el famoso Ashton Kutchner como estrella que interpreta de manera muy trabajada a ese genio de la actualidad que fue Steve Jobs.

En si toda la película me resulta inspiradora y supongo que el propio Jobs pudo haber quedado satisfecho si no se hubiera tratado de un homenaje póstumo, ya que estuvo bien cuidada en los detalles relacionados con el vestuario, la época y el desarrollo tecnológico de hace apenas tres décadas.

El personaje de Steve Jobs en la película menciona casi al final de la misma, algo que complementa el discurso que ofreció a finales de la década pasada en la Universidad de Stanford: todos nacemos con la capacidad de cambiar el mundo, cuando crecemos abrigamos un concepto de vida que nos ha sido impuesto y que fue creado por personas menos inteligentes que uno mismo. Debemos sacudirnos esa idea errónea de que la vida es solo para vivirla y no para abrazarla, mejorarla, crear nuestras propias cosas y dejar nuestra huella; aprenderlo, ya que una vez que eso se aprende se deja de ser la misma persona.

Si este tipo tenía el carácter con el que lo interpretan en la película, puede parecernos de pronto un tremendo hijo de puta de lo más hostil, lo cual es un punto en su contra que le facilita perder a buenos amigos. Sin embargo, el haber sido de tal forma y mantenerse enfocado como un haz de luz láser, fueron actitudes inmejorables que le facilitaron llegar a donde llegó e influir a cuantos pudo en cada una de los emprendimientos que llevó a cabo.

En lo personal creo que, con todas las herramientas y facilidades tecnológicas existentes en la actualidad, tenemos una oportunidad inmejorable de influir en cuantas personas podamos y sin necesidad de estar de frente a las mismas. Cómo y para qué influirlas es una pregunta que corresponde a cada quien contestar y la respuesta dependerá tanto de la historia personal, como de la propia conciencia y la vida que a cada quien nos rodea; sin embargo, para bien o para mal, es inevitable contar con poder de influencia.

Y hablando de buenas y malas influencias, hay un evento que hace la presidencia de los Estados Unidos y el Kennedy Center precisamente a artistas de diversas vertientes que han influido a las generaciones contemporáneas, se pueden encontrar los videos de estos eventos en youtube o cualquier otra fuente que de manera similar se dedique a promoverlos. Ahí encontré dos que en particular me atraen y que podría ver varias veces y disfrutarlos la misma cantidad de ocasiones, se trata del homenaje que por un lado le hacen a la legendaria banda Led Zeppelin y por otro a uno de los sobrevivientes de los Beatles, Sir Paul Mcartney. Estos héroes y sobrevivientes de la música rock, han alcanzado ese grado de honor por que se han dedicado a hacer, a llevar a cabo sus pasiones por encima de cualquier otra cosa en la vida; por que estuvieron enfocados en aquello que les gustó y les dio satisfacción y un motivo para ser y estar.

Ejemplos más cercanos, puedo mencionar también en lo musical a Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Mercedes Sosa, Amparo Ochoa, quienes con plena conciencia disfrutan y disfrutaban cada tono, cada pedazo de voz y de canto que comparten y compartieron.

Acerca de escritores nada puedo decir en contra de la honestidad con la que escribe Fernando Savater.

Y ahí me quedo, con los que me parecen destacados, aunque puede ser una señal del abanico poco extenso al que he accedido con respecto a la música y a la lectura; sin embargo, me mueve más el recordar que mis mayores y mejores influencias han sido, a modo de tradición oral, los mayores de mis hermanos. Sus gustos musicales permearon a todos los demás y obviamente sus lecturas y gustos fueron un modelo a seguir para los menores. Toda esa información llegó a mí, filtrada, con algunos datos perdidos y su esencia intacta. Son pues mis hermanos un modelo a imitar, cada uno también influyente en su ámbito.

En alguna ocasión en la que pasé por cierta angustia personal y profesional, le llamé a una de mis hermanas y de manera sincera le dije que le llamaba porque estaba en busca de inspiración. Y es para eso para lo que están esas personas en la vida, para leerlas, escucharlas, llamarlas, releerlas.

Es una labor esencial entonces la que cumplen estos individuos que la historia, universal o contemporánea, la historia reciente, la historia personal han puesto en nuestros caminos, música o lecturas, personas que han trascendido y están trascendiendo la historia y que lo único que han , hecho es seguir sus instintos, seguir sus corazonadas con sus dosis tremendas, por supuesto, de responsabilidad.

Ahí están, para blandir nuestra espada en momentos en los que la estupidez humana crece como plaga, en los momentos de mayor resistencia, en los momentos en los que uno se lamenta de la situación por la que atraviesa el mundo. Ejemplos de personas que han trascendido sus circunstancias y se han trascendido a sí mismas.

Hacernos cargo y dejar de culpar a las circunstancias o a aquellos que creemos que las provocaron. Conciencia, poder personal, autoconfianza. Como le queramos llamar, es la capacidad de transformarnos a nosotros mismos para entonces influir y contribuir con actos que nos auto trascienden.

Muchas personas han escrito sobre Steve Jobs; sin lugar a dudas se trata de un ícono de la cultura actual, de un tipo que fue carismático, un tipo persistente. Como todas las personas, tuvo sus claroscuros, desconocemos mucho de su oscuridad (no he terminado de leer su biografía), sin embargo podemos rescatar lo claro e inspirarnos.

Escribir sobre hermanos mayores no sé cuántos autores lo han hecho, lo que sí sé es que Jobs ya no verá lo que escribí, al contrario de mis hermanos, usuarios de las redes sociales, y que verán con agrado o no lo que escribo. Cierto es que podemos influir de manera constante en quienes nos rodean y dejarnos influir por aquellos que tienen algo valioso qué compartir, ideas, pensamientos, poemas, obras literarias, artísticas, arquitectónicas. Ahí, en el día a día, en el ajetreo citadino o en la calma provincial, estamos expuestos, solo queda llevarlo a cabo.

Preguntas para la autorreflexión: ¿Qué y cómo trascender? ¿Cómo y a quién quiero influir? ¿Para qué quiero influir?

Y me despido con una última frase que se le atribuye a Jobs:

“Puedes quedarte observando cómo el mundo se mueve o hacer que se detenga para ti”.

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