Escritos sanadores.

tilapiaHace algunos días leí un link que compartió la periodista Denisse Dresser en su cuenta de twitter. Se trata del blog del New York Times (NYT) en el que hace referencia a los beneficios que tiene para la salud el escribir (Writing your way to happiness, by Tara Parker-Pope, del 19 de enero). Me quedé con el párrafo en el que este post del NYT menciona que uno de los ejercicios más recomendables sobre todo para sanar tu vida emocional es el escribir acerca de tu pasado, acerca de las cosas que quieres remediar del mismo y que a la fecha aun traes como carga emocional relacionada con amigos, familia, conocidos, en fin… Me llamó la atención también porque lo relaciono con las entradas que he compartido en mi blog personal, las cuales hablan en su mayoría sobre experiencias y anécdotas del pasado en las que he puesto el empeño para narrarlas de la manera más honesta y entusiasta posible.

Como resultado de lo anterior puedo compartir que el escribir sí me ha ayudado en dos sentidos (y lo digo como el escritor nóvel que soy, sin el menor de los alardes), el primero para confiar en que a los pocos que me han leido he logrado transmitirles algo positivo y quienes me han animado al decirme que voy encontrando mi “estilo”. Y el segundo para validar lo que dice el blog del NYT al respecto, aliviar de cierta manera mis relaciones con mis fantasmas del pasado, con las personas que he convivido y en las que a través del escrito de cierta manera me vuelvo nuevamente su cómplice, su amigo o su discípulo.

Por otro lado, he leido consejos de otros autores acerca de lo inconveniente que resulta para la vida de uno el quedarse en el pasado o volver a él de manera continua; y como éste no te permite avanzar con otras cosas que puedes lograr, a la vez que las estás dejando en lista de espera debido a esos compromisos pendientes con el ayer.

Las dos posturas tienen sus argumentos, y para no conflictuarme con ninguna escojo quedarme con lo mejor de cada una y hacer de la escritura una práctica que me facilite el equilibrio. Somos producto del pasado y vale la pena regresar al mismo de vez en vez si de lo que se trata es de redimirnos. Vale también la pena mirar de frente lo nuevo si se ha encontrado uno con el alivio, sin ruido del pasado que interfiera con los posibles que ofrece el presente con miras al futuro.

Lo que hacemos en el presente es resultado de nuestras acciones y pensamientos del pasado, refiriéndome por pasado a lo que hicimos incluso hace apenas unos segundos atrás.

Compruebo entonces en cada escrito que he compartido, con sus cientos de palabras, que las frases van tomando forma, van generando opiniones (pocas aun), que están siendo leidas, están cumpliendo con su trabajo catártico de liberar, a la vez que me permiten evolucionar en mi escritura.

La evolución va lenta, pero va. Seguramente me acordaré de este escrito en unos años cuando tenga usted, amable lector, un libro escrito por su servidor. Y veré entonces qué tan aliviado ando para esas fechas con respecto a éstas.

Mientras, seguiré ideando, recordando, revisando, indagando en los recónditos rincones de mis etapas tempranas de existencia, cuáles anécdotas me dotarán de salud al ser compartidas por este medio.

Por lo pronto, va un abrazo sanador, catártico, futurista, anecdótico y melancólico, mientras nos leemos en el próximo post.

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One thought on “Escritos sanadores.

  1. Querido tío, deseo expresarte lo reconfortante que me resulta leerte, puedo imaginar con claridad cada paisaje y trato de recrear a mi manea cada anécdota plasmada. Te quiero mucho.

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